martes, 26 de junio de 2012

EL FINAL

Semana 40, el final. Llegamos al final del embarazo. En la semana 39 volvemos a la ginecóloga para que vuelva a ver los monitores y si el bebé esta bien colocado. Nos confirman que será por cesárea, primero por la miomectomía previa de L, segundo, porque Íñigo esta colocado al revés (ya antes de nacer nos lleva la contraria) y tercero, porque han detectado que L tiene estreptococos, que no es peligroso para la madre pero si puede serlo para el bebé.


Total, que una vez que está todo correcto, la cachonda nos pregunta que si tenemos algo que hacer el día 11 de junio. A ver que miro la agenda... creo que puedo aplazar un par de eventos si es para que nazca mi hijo.


Salimos del hospital con una mezcla de alegría y de pánico difícil de explicar, tal vez sea una sensación parecida a cuando vas tener sexo por primera vez; tienes unas ganas locas de saber cómo es pero a la vez los nervios te encogen el estómago (y lo que no es el estómago).
Avisamos a toda la familia, la plaga de nervios se extiende como la pólvora y todo el mundo se apresura a hacer las últimas compras, parece Navidad.


La semana se nos hace eterna, revisamos unas diez veces al día la bolsa de Íñigo y la de L, bajo otras tantas veces al coche a ver si el famoso grupo cero (y no es el grupo audiovisual que tiene los derechos de la Eurocopa, es la silla donde va el bebé al principio) está bien sujeto, no dormimos, L parece que va a dar a luz a cada momento. Si esto es así antes de nacer, ¿Qué va a ser cuando lo tengamos con nosotros?.


Llega el lunes 11 de junio de 2012. Tenemos que estar en el hospital a las 8:30 de la mañana. Nos levantamos a las 7, atacados de los nervios. Metemos las bolsas en el coche, no sin haberlas revisado una vez más. Recogemos a mi madre que viene a echarnos una mano.


Atasco, genial. Menos mal que salimos con tiempo y hasta las 14:00 no es la operación. Subimos a la habitación, a L le dan el pijama típico que deja ver el culo y le ponen un enema. A mi no me habría hecho falta, tenía el estómago bailando flamenco.


Empieza a llegar su familia, el nivel de nervios se acerca peligrosamente al que sentimos la mayoría de los españoles cuando Iniesta iba a chutar para marcar el gol de la final del mundial de Sudáfrica. Y entonces ocurre, llega el enfermero y nos dice que se la lleva y que yo voy con ella. Despedidas y lloros.


Nos dejan en una habitación que no tiene nada salvo una silla y ahora la cama en la que han bajado a L. Nos damos besos, nos damos las manos sudorosas y viene el mismo enfermero, se la lleva y me dice que espere ahi. No te preocupes hombre, no pensaba ir a ningún sitio.


Me quedo solo, en la habitación en la que ya únicamente queda una silla. Creo que jamás se me ha pasado el tiempo tan despacio, si no fuese porque de vez en cuando me llegaba algún mensaje de gente peguntando que si ya era padre, pensaría que se me había parado el reloj.


20 minutos después viene una enfermera y trae una cunita. La deja enfrente mío y me dice: "Enhorabuena, este es Íñigo". Lo deja, ¡Y SE VA! Me asomo al pasillo y había desaparecido. Fantástico. Como si fuese un hombre prehistórico acercándose al fuego por primera vez, me acerco sigiloso a la cuna. Casi se me saltan las lágrimas (si casi, bueno un poco). Allí estaba la cosita más increíble que he visto nunca, pequeño, indefenso, un poco arrugado y aún sucio.


Sigo acercándome, le acaricio la mejilla y el responde con una mueca. Acerco mi cara a la suya y le susurro: "ÍÑIGO, YO SOY TU PADRE"




Ya está, lo hemos conseguido. Ha sido una experiencia increíble que recomiendo a todo el mundo que la disfrute. Está claro que el embarazo tiene algunas cosas malas, pero creo que la recompensa merece la pena.


Me gustaría dar las gracias a la Doctora Tremiño y a todo el hospital Nisa Pardo de Aravaca por ayudarnos a traer a Íñigo a este mundo tan complicado. Espero responder a las expectativas que pueda tener puestas en mi. Muchas gracias a todos por haber seguido el blog.


Quiero seguir escribiendo sobre esta experiencia, pero no tendría sentido con este título, así que  voy a continuar contándoos cómo es ser padre primerizo en: 
tambieneshijomio.blogspot.com.es


Un saludo a tod@s

martes, 22 de mayo de 2012

Semanas 32-37

Semanas 32-37. Ya no queda nada. Realmente no he escrito estas semanas por que ha sido ya todo bastante rutinario (salvo los detalles que os cuente a continuación). L sigue aumentando de tamaño, a decir verdad sólo la barriga, ella está genial, ha cogido el peso justo que recomiendan uno de cada diez ginecólogos. La eco del tercer trimestre refleja resultados normales, análisis normales e Íñigo ya pesa más de dos kilos.


Todo fantástico como podéis comprobar. Menos los nervios y el acongoje, que ya empieza a entrarnos. A todos. Cómo será que salgo de viaje a Pamplona y todos los familiares se ofrecen para que L se instale en su casa, no vaya a ser que se ponga de parto y no esté el padre. Ya sería mala suerte, me tiro todo el día en casa y ¿Va a nacer el único día que falto? Vamos hombre, le hago volver a nacer.


Si que hubo alguna cosilla digna de mención, como la Baby Shower (o fiesta para la mamá que diriamos aquí) que le montamos mi cuñada y yo, que estuvimos preparando dos meses y que casi nos la fastidia cuando me dijo "creo que voy a montar una Baby Shower". La quería hacer el mismo día que la nuestra. ¿Cómo te vas a montar tu la fiesta?, eso es como si un novio se organiza su despedida. Menos mal que pusimos a todas en alerta y nadie podía ir a la suya. El caso es que salió genial, vino gente de toda España y nos llenaron la casa de cosas para el enano.


Así que ya casi lo tenemos todo. Por cierto, si alguien esta en la misma situación que yo, os recomiendo "Cunas Segovia", en Alcalá 388, te buscan lo que necesites aunque no lo tengan allí mismo, y con parking, lo que se agradece por esa zona. Ya os dije que es mi blog y anuncio a quien quiero. Y ya aprovecho, echad un vistazo a prepapa.es, os aseguro que os va a gustar.


Continuemos. Respecto al embarazo en sí, creo que L ya está más que harta de barriga (aunque dice que la va echar de menos. Ella sabrá), la espalda le está matando, creemos que ha aparecido la famosa ciática, los movimientos de Íñigo ya son descomunales para colocarse y le dicen que se le está deformando la cara. Tampoco es para tanto, no os penséis que es prima del hombre elefante. En cuanto a lo de la espalda, eso si me preocupa y, más aún cuando no le han dado la baja todavía.


No es por criticar la sanidad pública ni mucho menos, pero si tu ves llegar a una mujer embarazada de 8 meses y pico, que anda como si tuviese un cactus en la entrepierna y a una velocidad de menos 3 kilómetros por hora, creo que no hará falta ser House y convocar a tu equipo de diagnóstico. Y si encima te dice que trabaja 10 horas en la misma postura, amén de conducir sesenta kilómetros diarios, pues igual no está fingiendo. En fin. Se la dan a la semana siguiente. Debió empeorar mucho en una semana. Ah! no, que cambiamos de médico.


El caso es que ya está en casa, mucho mas tranquila y con menos dolor. Eso sí, creo que se aburre un poco. El hecho de que se acerque a mi y se pare a ver como trabajo por encima de mi hombro durante un buen rato o que haya lavado toda la ropa y las sábanas del bebé como tres veces, me hacen sospechar que el cambio de superactividad a ceroactividad le está pasando factura.


Creo que os voy a dejar, a ver si lavamos alguna manopla más y ya la metemos en la bolsita que, obviamente, ya tenemos preparada por si hay que salir zumbando. Si no pasa nada raro, la semana que viene la monitorizan y ya nos confirmarán el día de la cesárea. Ya os contaré.



viernes, 20 de abril de 2012

Semanas 30-31

Semanas 30-31. Gracias a todos. Hemos alcanzado las mil visitas. Cuando empecé a escribir el blogg no imaginaba que lo iba a leer tanta gente, a lo sumo, nuestras familias y amigos, pero esto es increíble. Por tanto no me queda otra que daros las gracias a todos los que nos seguis habitualmente, tanto desde España, como desde Rusia, Suiza, Estados Unidos, Brasil, Alemania, Reino Unido, Argentina, Bulgaria y Canada.

Gracias, Merci, Spasiba, Thanks, Obrigado, Danke, Blagodaria.

Entremos en materia. Seguimos llevando el embarazo genial (yo algo mejor, lo reconozco), aunque L ya empieza a estar más que molesta, parece que Íñigo viene más grande de lo normal y empieza a colocarse. Cuando se mueve ya no resulta tan divertido como antes y las patadas ya las da con una fuerza considerable, sobre todo hacia la parte de las costillas.

Y no ayuda nada que la gente vea la barriga y digan "¡Qué guapa estás, ya debe de quedarte poco". La cara de L al recordar que aún le quedan casi dos meses de crecimiento abdominal asusta un poquito, de verdad. 

Para colmo, la ropa ya practicamente no le sirve y resulta muy dificil encontrar algo que le guste y que, además, le siente bien. Imaginad lo que esta siendo buscar un vestido para una boda. Según palabras textuales de L, todo lo que se prueba hace que parezca una mesa camilla, sin olvidarnos de los dichosos tobillos. Parecen bolas antiestres gracias a todos esos líquidos que, no sabemos a qué se debe, los cuerpos de las embarazadas retienen de manera increíble. Si le aprieto uno con un dedo, se queda marcado el hueco durante unos minutos. Da algo de grima.

Lo bueno, porque tiene que haber cosas buenas que contrarresten las malas, claro, es que, según la doctora, todo va perfectamente. El bebé esta bien, la mamá esta bien, y el peso (que le preocupaba bastante por si encima tenía que hacer dieta) esta perfecto, sólo ha cogido ocho kilos.

Más cosas buenas. Siguen llegando regalos sin parar, y, aunque a L le encanta porque lo va colocando todo en los cajoncitos, a mi ya me empieza a dar miedo. Comienzo a darme cuenta de que estamos a punto y sólo ver esa ropa tan pequeña hace que sea consciente de que, en menos de dos meses, voy a tener en mis brazos una personita a la que tendré que cambiar, bañar, vestir y dar de comer. Supongo que podré hacerlo, todo el mundo lo hace.

Ya tenemos la habitación pintada, decorada y llena de cosas de niños. Eso quiere decir que ahora toca comprar "lo gordo": cuna, carrito, bañera, cambiador, etc... No pasa nada, conozco esa megatienda sueca de muebles como mi casa, podria hacer el recorrido obligatorio con los ojos cerrados.

Lo más destacable de estas semanas, yo creo que es que hemos empezado las clases de preparación al parto. De momento no son como en las películas, no ves a un grupo de parejas en una sala enorme, supercómoda, en la que los futuros papás se colocan detrás de la mamás y les ayudan a respirar y esas cosas. Somos doce o trece parejas en una habitación demasiado caldeada, estrecha, con colchonetas en el suelo, y una comadrona (que al final ha resultado ser un encanto) que les explica, ¡Durante dos horas!, unos cuantos ejercicios, cómo deben respirar el día D y que suelta una cantidad de tecnicismos médicos que nadie en la sala es capaz de asimilar. Total, que la escena es la siguiente: doce mujeres haciendo estiramientos, respiraciones y, sobre todo, echándose media hora de siesta con música relajante, y doce tios mirándonos los unos a los otros con cara de "pues si, aqui estamos otra vez, hay que ver que buen día se ha quedado". Pero bueno, entiendo que es beneficioso tanto para L como para el bebé, asi que, como buen  futuro padre, la compaño todos los jueves. Y sin protestar.

Creo que por hoy ya está bien. Nos veremos en una o dos semanas.

miércoles, 4 de abril de 2012

semana 28-29

Semana 28-29. Esto sigue avanzando irremediablemente, la barriga de L es descomunal. A  mi me parece que no puede crecer más, pero lo hace. ¿Pero cuál es el límite de la piel y los músculos humanos? L sigue poniéndose crema todos los días para evitar las posibles estrías, aunque con ese nivel de estiramiento no se si lo conseguiremos.

Y no sólo es el tamaño, cambia de apariencia, se deforma. De repente pasa de ser una preciosa bola perfectamente redonda a algo indescriptible, bultos por todos los lados, el enano se coloca completamente en diagonal y ¡Voila! un auténtico balón de rugby. Se aprecia perfectamente donde se posiciona por el grado de dureza de la barriga, aunque no se si aprecia tanto como para decir, como hace L: "mira esto es un pie". Será un pie, un codo o una rodilla, ¿No?. El amor de madre vuelve a hacer que vea lo que quiere ver.

Lo que si es cierto es que L está comenzando a estar realmente incomoda y dolorida. La espalda le está matando, llega de trabajar destrozada y casi no puede ni desvestirse. Estoy pensando en instalar un sistema de poleas por la casa porque cuando se agacha, ponerse de pie le resulta un esfuerzo titánico. El que más lo sufre es Paco (nuestro bulldog). Como se encuentre en el radio de acción de L cuando trata de levantarse, deja de ser perro para convertise en improvisado punto de apoyo. Menos mal que está fuerte.

Y de las piernas y los pies ya ni hablamos. Empiezan a dormirsele (es lo que tiene trabajar ocho horas seguidas sentada) y los tobillos ya parecen... para que mentir, ya no tiene tobillos, le han desaparecido. Para que os hagáis una idea es como cuando tienes un esguince pero en los dos pies a la vez.

En cuanto a los simulacros nocturnos, ya han comenzado, pero no os asustéis, aún no es porque Íñigo ya quiera salir. Lo que pasa es muy sencillo. Si te comes un paquete de pipas, uno de "chuches", croquetas y empanadillas después de ver a tu chico jugar al futbol, y de cena una hamburguesa, lo más normal es que te despiertes a las dos de la madrugada con un empacho de libro. Al fin puedo hacer algo para aliviarla (con todo lo demás que le está pasando lo único que hago es darle algún masajito). Le preparo una manzanilla y un almax. Mano de santo. Primera crisis superada.

A pesar de todo lo que os estoy contando, lo bueno sigue siendo la recompensa. Ya nos queda menos para ver al culpable de nuestras preocupaciones (y me parece que las preocupaciones no disminuirán, al contrario, cada vez serán más a partir de que nazca). Y, además, con la tontería de pensar en cómo vamos a decorar la habitación, de ver todo lo que nos hace falta, conseguimos desconectar un poco y animarnos. Por cierto, "lo que nos hace falta" es una burrada, pero ¿Por qué a Ikea no se le ha ocurrido crear el Kit de nacimiento? Sería perfecto: habitación, menaje, carrito, bañera, cuna de viaje, ropa, pañales... Y todo por el módico precio de un millón de euros).

En fin, que nos quedan prácticamente dos meses para que todo esto acabe.

O no...

jueves, 22 de marzo de 2012

semana 27

Semana 27. Lo primero de todo disculpadme por el retraso, tenía que haber escrito hace un par de días, máxime teniendo en cuenta que os dije que habría sorpresas.

Las hubo. El miércoles pasado nos hicimos una eco 4D (de las cuáles una de las dimensiones se me escapaba hasta que L me dijo que las fotos que te dan son en 3D pero además te dan un video en el que el bebé se mueve y eso son las 4D). Bueno que divago. El caso es que Íñigo no será estrella de Sálvame, no le deben gustar mucho las cámaras y nos dio el culo, y eso que L iba hasta arriba de supuestas sustancias estimulantes. No penséis mal, me refiero a chuches y chocolate, con las que dicen que los bebés se mueven más.

Total, que no pudimos verle y nos citaron para el miercoles siguiente. L salió un poco triste, y eso, sumado a que está super incómoda y con mucho dolor de espalda, ha hecho que hayamos pasado la peor semana desde que estamos embrazados. Duerme regular (a pesar de que yo continuo en mi exilio "voluntario y tiene la cama entera para ella), le cuesta mucho conducir y sobre todo vestirse y ducharse, y parece que Íñigo empieza a colocarse y L ya siente las contracciones de Braxton Hicks (las que llevan el nombre de una conferencia de paz entre líderes mundiales) y no deben de ser muy agradables.

Pero bueno, a pesar de todo, podemos decir que no es el peor embarazo del mundo, también hay cosas buenas. El enano ya empieza a notar que se le queda pequeño el piso y se le siente muchísimo cuando se mueve, incluso hay veces que no hace falta ni colocar la mano, se ve a simple vista como la barriga cambia de forma y aparecen y desaparecen bultos que me recuerdan un poco a los que le salían a Gizmo cuando le iba a saltar uno de los gremlins malos de su cuerpo, pero en bonito.

Al fin llegamos al miércoles de la nueva eco. Las 8:30 a.m, abro la ventana y nieve y lluvia. Mal. Tenemos que estar en la clínica en una hora y Madrid con esa climatología se convierte inevitablemente en México DF en hora punta. Efectivamente pillamos el temido atasco y cuando llevamos una hora en el coche avisamos de que llegaremos un poco tarde.

A todo esto, L no aguanta más con la espalda y tiene que reclinar el respaldo todo lo posible. ¡A que se me pone de parto! Tras otra hora infernal, aparco en la puerta de la clínica (y no en carga y descarga o zona de minusválidos, en un sitio de verdad. Al fin algo de suerte). Subimos y le digo a L que tengo que pasar al baño. Algo lógico despúes de dos cafés y dos horas de coche. Cuando salgo me dice la tía del mostrador que ya ha entrado. Pero, ¿Es que me he quedado dormido en el baño?. Bueno, entro y ahi está, en la pantalla, ¡Mi hijooooo! Os aseguro que si las otras ecografías te emocionan, con estas te dan ganas de besar al técnico antes que tu pareja.

Es algo brutal, se ve perfecto (menos en algunos momentos en los que parece una coliflor o que tiene viruela, o, incluso, que se le cae parte del cráneo).Está todo formado, moviéndose, chupandose el dedo, bostezando, sonriendo... Brutal. Salimos con tres fotos (que por supuesto te cobran aparte) y también un cd con las fotos y el vídeo. La cara de la L me confirma que se le han pasado todos los dolores.

Empezamos a enviar las fotos y el video a todo el mundo y la respuesta es siempre la misma: ¡Se ve genial, que pasada!. Bueno la de los abuelos y abuelas es un poco más emotiva y acompañada de una sonrisa nerviosa y ojos vidriosos. Ya sé que no es conveniente publicar fotos de los niños en internet pero no puedo evitarlo, así que os dejo una.


No está mal para terminar la peor semana, ¿Eh?. Sí quiero recomendaros a los que estéis embarazados o penséis estarlo, que os hagáis la eco en 4D, es una auténtica pasada poder ver tu hijo ahí dentro. Yo al principio era un poco reacio por el tema del dinero, pero a ver como convences a una madre de que no vea a su hijo si puede hacerlo. Además, gracias a las numerosas páginas web de descuentos que hay hoy en día (no doy nombres porque no me pagan, pero alguna empieza por Lets... y acaba por ...onus), os aseguro que sale muy barato.

Pues ya está, una semana más. Gracias por dedicarme un poquito de vuestro tiempo y gracias también a los que ya me estáis enviando consejos y comentarios.

martes, 13 de marzo de 2012

semana 25_26

Semana 25. No ha estado mal, bastante tranquilos la verdad. Ya tendremos tiempo de ponernos nerviosos, me temo.

Hay una cosita que no os he comentado, tenemos un perro, un bulldog francés que se llama "Paco". No sé si sentirá al bebé, pero algo raro nota: está muy mimoso, continuamente quiere estar cerca de alguno de los dos, y, lo más curioso, cuando acaricio o beso la barriga de L, viene corriendo y empieza a saltar, como pretendiendo que deje de hacerlo y lo acaricie a él. A ver como nos las apañamos cuando llegue Íñigo. Si alguien tiene alguna recomendación, gustosamente la aceptaremos.

Volviendo a la mami, la barriga aumenta por días (si la miro fijamente durante unos minutos, creo que noto como crece), ya no entra bien en la mesa del trabajo ni en el coche, ponerse los zapatos empieza a ser una tortura y la gente le dice que ya anda como una embarazada, es decir, a lo Clint Eastwood pero en guapa.

Hemos empezado a dar paseos para relajar los músculos. Los de los dos, ya que, debido a unas repentinas taquicardias que, por lo visto son normales, y a que ya no encuentra postura en la cama, yo me he visto obligado a trasladarme a la habitación de invitados (sí, esa que todos tenemos llena de ropa y con una cama pequeña y un colchón sospechosamente lleno de bultos), pero al menos hemos conseguido que duerma bien, muy bien, según sus propias palabras. En fin, que está algo más tranquila y relajada y, también, un poco más avispada. Al final ha terminado haciendo caso de los consejos de tías, primas y madres que le sugerían que "se aprovechase" un poco de la situación. ¿Máaaaas? Pero si no le hace falta, bastante estoy ya pendiente de todo lo que necesita para que se aproveche.
"L, ¿Mañana para comer quieres judías verdes o noodles?". - Respuesta: "Judías no, lo otro".
"Pero ¿has oído qué es lo otro?" - Respuesta: "no, pero da igual, judías no".
Para que pregunto.

Fin de semana. A comprar más ropa. La suya practicamente ya no le sirve, por lo que nos volvemos con unas cuantas blusas de esas que disipan las dudas entre si está embarazada o rellenita. Con eso y algunas camisetas que me ha cogido a mi, creo que aguantaremos hasta la semana que viene.

Y, ya para acabar, voy a exponeros un nuevo síntoma: el ansia de conquista. De repente, como si se anticipase a ese instinto de posesión y conservación que, como buena madre, tendrá sobre su hijo, todo lo que toca, se pone o mira, es suyo: "¿has visto MI camiseta del pijama?". Es mía. "Si quieres hoy puedes dormir en MI cama". Es nuestra cama de matrimonio.

Supongo que cuando nazca el enano recuperare las cosas..., de momento se las dejo, pero sólo si sigue llevando así de bien el embarazo, que te cuentan cada historia. No os perdáis la semana que viene que habrá sorpresas.

domingo, 4 de marzo de 2012

semanas 21-24

Llegamos a la semana 21. Ya sé que puede parecer un resumen un tanto escueto pero ya os dije al principio que no quería aburriros, además, por lo que dicen, lo más "divertido" empieza ahora. Y no empieza mal, hemos compartido cama en alguna ocasión más, y no para dormir, ya me entendéis, y sin sustos ni manchas preocupantes.

En estas semanas L ya empieza a estar incomoda al vestirse, al moverse en la cama, al meterse en el coche..., incluso tiene que ponerse un cojin antiestres debajo para dormir, que, curiosamente, aparece todas las mañanas debajo de mi espalda.

Yo pienso: “pues no le queda...” pero obviamente no se lo digo, no me apetece dormir solo en la habitación pequeña todavía. Así que opto por ayudarle en todo lo que puedo, sobre todo en aquello que le evite dolores de espalda, en las tareas domésticas, que por cierto empiezan a estar ya un poco mal repartidas, tipo 70-30 en mi contra, pero os aseguro que eso es preferible a malas caras y discusiones y tampoco es para tanto. Además juego con ventaja porque yo trabajo desde casa así que me administro bien el tiempo y me da tiempo hasta de ver el futbol.

Otra cosa que hago, y que no tiene un coste elevado ni económicamente ni de tiempo, pero sí que me reporta innumerables beneficios, es sentarme al final del día con L en el sofá, poner una película y acariciarle la barriga. Si hay suerte e Iñigo está animado soltará una patada y ¡Vaya patada!, y los dos ponemos cara de orgullo, como si Íñigo fuese el único bebé que lo hace. Lo más increíble es que si masajeo o aprieto suavemente la barrigota de L(porque eso ya no es una barriguita incipiente) el bebé contesta con algún movimiento, como si estuviese jugando. En serio, los pelos como escarpias. Beneficios: ella está supercontenta, se va a dormir feliz y no me echa en cara que se me haya olvidado poner la lavadora.

Llega el día de la prueba del azúcar, sí, esa que dicen que es muy asquerosa y te revuelve el estómago. Pues a L le encantó, dice que sabe como las botellitas de colores que tomábamos de pequeños y que se la ha bebido toda. Misterios de los embarazos, lo que a unas les resulta repugnante otras lo disfrutan como si fuesen niñas pequeñas. El caso es que la prueba salió bien y sólo tenemos un poquito de anemia que se arregla con vitaminas, zumos y pescadito. Que bien como últimamente.

Nos hacemos otra eco, la de las veinticuatro semanas. De nuevo todo perfecto, salvo que viene más grande de lo que debería, tanto que se le veían los mofletes. Esto asusta más, si cabe, a L de cara al parto. Pero como estamos de suerte, la doctora nos dice que, al haberla operado del mioma, seguramente sea una cesárea programada. De momento todo va genial, va a parecer que me estoy inventando el embarazo.

Me despido hasta la semana que viene, y, ya sabéis, disfrutad de lo que tenéis los que estéis como yo. Los que lo estáis intentando, ánimo y ya veréis que la experiencia es increíble. Y los que ya sois papás... ¡Enviadme vuestros consejos!

semanas 17-20

Ya estamos a mitad de camino, esto va más rápido de lo que parecía, al menos para mi gusto. El embarazo debería durar tres o cuatro años, ¿No? para que nos hagamos a la idea.

L comienza a notar las primeras patadas, pero yo no. Eso la disgusta un poquito, lo justo, un 4 en la escala de enfados. Yo entiendo que ella lo note, a ver lo tiene dentro, pero por mucho que yo apoye mis manos en la barriga durante tres cuartos de hora en posiciones que hacen que te hormiguee todo el cuerpo, ella no entiende que yo aún no perciba nada. Que no se os pase por la cabeza decir que sí lo notáis cuando no es verdad: lo sabrá y el enfado subirá hasta el ocho en la escala.

Empezamos a pensar en el futuro, bueno yo empiezo a pensar, en los gastos, en que la situación está fastidiada en el trabajo (por cierto tengo un estudio de diseño grafico, asi que si alguien lo necesita, que no dude en ponerse en contacto conmigo. Es mi blog y puedo hacerme publicidad). Ella también piensa en el futuro.

Nos vamos de compras porque ya empiezan a quedarle pequeñas las camisetas y camisas pre-embarazo. Lo único que tiene de bueno es ver su cara al acariciarse la barriga con su nuevo estilo, le gusta como le queda la barriga y quiere lucirla. De nuevo contradicción respecto a la forma de pensar de los tíos.

Hasta necesita un cinturón de seguridad especial para el coche. Yo cuando cojo peso tiro del cinturón hasta que queda holgado y voy cómodo. Menos mal que en estas situciones la gente se vuelve generosa, parece navidad. Todos los ex-embarazados qiueren darte cosas que ya no usan. Empiezo a pensar que lo hacen para librarse de los trastos, pero a mi me vienen genial.

Y además hay cosas que alegran el día y no cuestan dinero, como las ecografías. Nos hacen la de las 20 semanas y vuelve a ser brutal. Es una pasada ver la columna o cómo se chupa el dedo. Nos confirman el sexo: varón. Y ya tenemos nombre, al fin. A partir de este momento empezaréis a conocer a Íñigo, al que por fin empiezo a notar, para alegría de L. Y no , no me lo invento.

miércoles, 29 de febrero de 2012

semanas 13-16

Entre las semanas trece a dieciséis no hay cambios espectaculares, todo si sigue su curso normal.

De repente se produce el susto. Al día de siguiente de haber practicado algo de sexo, más que nada para que no se nos olvidase, L se levantó con una mancha en la ropa interior. Imaginad a que velocidad nos latía el corazón. Inmediatamente encendí el ordenador para ver que podía ser y, la verdad, no nos solucionó mucho que encontrasemos respuestas tan contradictorias como que no era nada, que podía ser un pequeño desgarro o que podría tratarse de un aborto (os recuerdo que ya sufrimos uno). Así que optamos por lo más sensato, nos fuimos a urgencias. Finalmente nos confirmaron que era un pequeño desgarro. Aliviados continuamos con una vida normal, dadas las circunstancias.

Por cierto un recordatorio a los chicos antes de que se me olvide: aprovechad todas las oportunidades que tengáis, que no serán muchas, de practicar sexo con vuestra chica, aunque sea porque se han despertado a las cinco de la mañana y les apetece o justo cuando estás pendiente de que no se te queme la cena y les apetece. Siempre podréis acostaros otra vez o pedir una pizza.

L comienza a ser consciente de lo que pasa, la barriguita empieza a crecer, aunque no a la velocidad que a ella le gustaría. El hambre que tiene es algo fuera de lo común y ya ha aumentado una talla de pecho, lo que hace que se vea sexy con un poco de barriga y el pecho mas grande. (Nosotros estaríamos hundidos si nuestro cuerpo sufre esos cambios).

Seguimos pensando en el tema del nombre y no es nada fácil. Si ya es complicado ponerte de acuerdo sobre qué ver en la tele, no os digo nada ponerle nombre a una persona y no destrozarle la vida. Y no ayuda mucho que los que te rodean te bombradeen con nombres que han buscado por internet o que han oido en alguna telenovela...

12 semanas

12 semanas. Nueva ecografía. Vuelve a ser impresionante, ya empieza a parecer una persona, o mejor dicho una especie de alien, pero a ambos se nos queda una perfecta cara de idiotas. No os asustéis si el ecógrafo mira y mira la pantalla sin decir nada y poniendo caras, la sensación de pánico os abandonará en cuanto pronuncia las palabras mágicas: “bueno, pues todo perfecto”. ¿Y para eso diez minutos de gestos y silencios que parecían indicar que en vez de un bebé estaba viendo una peli de Tarantino? Hombre un poquito de consideración con los acongojados padres.

El caso es que estaba perfecto, sus dos piernas, dos brazos, diez dedos... y dos grandes bultitos que indican que es un heredero. Bueno no tan grandes, ya sabéis, amor de padre. Volvemos a casa contentos, sin dejar de tocar la barriga de L y pensando ya en nombres. Asunto complicado. Si hubiesen dicho que era niña ya lo teníamos: Elena. Pero no, ya desde muy pequeños les gusta fastidiar a los padres, así que a pensar nombres de chico.

En cuanto a L, sufre un cambio en los síntomas. Deja de tener tanto sueño y ya casi no le afectan los olores, pero surgen nuevos indicios de que el embarazo sigue su curso: el hambre. Tiene un hambre feroz, a todas horas, pero lo más curioso es que luego no come mucho, un poquito de picoteo y listo. Y es curioso también que, si le preguntas a las horas de las comidas si quiere comer ya, siempre responde que aún aguanta un poco. Falso. A los 3 minutos exactos grita pidiendo comida como si estuviese participando en Supervivientes. Supongo que de ahí lo aprenden los hijos.

Otro síntoma es el despiste. L puede ser más o menos despistada, pero desde que está embarazada hace cosas raras, como hacerme creer que tenemos cita en el veterinario un sábado a las nueve de la mañana o que el día de una revisión rutinaria tenemos que estar dos horas antes en el médico para recoger unos análisis. Ninguno de los dos casos era cierto, pero claro no puedes decirle nada porque los cambios de humor no desaparecen y corres el riesgo de oír que es que tu no te ocupas de nada y por eso no te equivocas nunca. Lo que no sabe es que lo entiendo, como para echarle en cara algo con lo que tiene encima.

Así llegamos a las navidades, que se convierten en algo especial porque recibes regalos que, seguro, tu no habías escrito en la carta a los Reyes Magos: ropa de bebé, libros sobre cómo ser buen padre, biberones de broma... Lo malo de estas fechas es que a L no le gustan mucho por motivos familiares y encima le regalan un jamón que, lógicamente, no puede comer. Pero inexplicablemente está contenta y se come más de media fuente de langostinos, bien cocidos previamente.

Otra cosa curiosa, que no se si ocurre en todas las parejas embarazadas, es la proliferación de amigos que están en la misma situación. En mi equipo de fútbol estamos cuatro embarazados con un mes de diferencia, lo cual no convierte las cañas de después del partido en una tertulia sobre las patadas que nos han dado o el gol que ha fallado fulano. No, se convierte en una animada charla sobre si son niños o niñas, que carrito va comprar cada uno, lo impresionante que son las ecografías o como lo está llevando cada madre. A los cuatro nos une, además del embarazo y el fútbol, que todos hemos cogido algún kilo de más. ¿También estamos comiendo por dos? Si alguien tiene una explicación, por favor que me la de.

8 semanas

Transcurrieron quince días más o menos tranquilos y fuimos a hacernos la eco de las 8 semanas y esta vez sí que fui. Creo que es la cosa más increíble que he visto en mi vida (comprobaréis que eso lo diré en cada ecografía), ver una mancha de unos dos centímetros en la que se intuyen unos muñoncitos y pensar que es tu hijo, puede hacer que hasta a los más machos se nos meta algo en el ojo. Estaba todo perfecto, creciendo a un ritmo normal. Y la cara de L era de máxima felicidad.

Nos fuimos con la primera foto del bebé y L empezó a enseñársela a toda la familia y a explicar lo que se suponía que se veía, dónde estaba la cabeza, lo que serían los brazos, etc... El problema es que lo que ella indicaba no tenía nada que ver con la realidad, y terminó por confesarme que no veía absolutamente nada. Supongo que sería amor de madre y su subsconciente se negaba a aceptar que no era capaz de ver a su hijo.

Ahora ya sí, los síntomas eran evidentes. Le invadía un sueño al que parecía imposible resistirse, a cualquier hora y en cualquier lugar. Muchas noches, a eso de las diez y media no podía más y se acostaba, pero lo peor era que se enfadaba porque yo no me iba con ella a la cama, haciendo patente otro de los síntomas: los cambios de humor repentinos e inexplicables, que se acentuaban por la mañana al levantarse a las siete para sacar al perro e irse a trabajar. Y que conste que no vuelvo a ser el malo, era ella la que quería sacar al perro para despejarse.

Hay un síntoma sobre el que me gustaría hacer una recomendación, sobre todo a los padres: Los olores y los ascos (de nauseas y vómitos no hablo porque no los hemos sufrido). Si salís a cenar, solos o con amigos, no vayáis a ningún sitio donde experimenten con olores, colores sabores o texturas. Nosotros fuimos a uno de esos sitios de moda donde “deconstruyen” la comida, y el plato estrella era un potito de huevo escalfado, patatas y trufa que había que agitar, abrir y captar todo el aroma de la trufa. L casi se me muere, no disfrutó de la cena y al llegar a casa tuve que prepararle un sandwich y aguantar un nuevo cambio de humor.

A finales de mes tocaban dos de las pruebas más importantes: la de la toxoplasmosis y Triple Screening. La primera salió negativa. Y no, no es bueno, al menos para la madre, ya que le retiran numerosos alimentos de la dieta, entre ellos el jamón y el salchichón y a L le encantan. Preveo más cambios de humor pero me equivoco. Es increíble la fuerza de voluntad de las madres, les dicen no pueden comer algo que les priva y no pasa nada, no lo comen; tienen que dejar de fumar y lo dejan. No se si nosotros podríamos.

En cuanto al Triple Screening, supongo que sabéis que es para detectar alteraciones fetales como el Síndrome de Down o la Espina Bífida. En mi caso hay un antecedente familiar, así que estábamos un poco asustados. Finalmente todo salió bien y el renacuajo seguía creciendo...

6 semanas

Bueno, pues ya estábamos en la misma situación que hace casi dos años: embarazados. Sinceramente, si quedarte embarazado da miedo, imaginad volver a quedarse embarazados despúes de haber sufrido un aborto. Todo era estar pendiente de L, de cualquier dolor, molestia o mancha. Fueron días y noches de muchos nervios, casi sin hablar del tema pero teniéndolo presente a cada momento, hasta el día de la ecografía de las seis semanas.

Entramos en el segundo mes. Primera ecografía, la de las seis semanas. L va sola a la ginecóloga y no porque yo sea el el peor novio, marido o pareja, tenía compromisos ineludibles, pero os juro que era un manojo de nervios y no dejaba de enviarle mensajes preguntado como había ido. No me quiso contar nada hasta llegar a casa por la noche. Vaya día pasé, y luego el malo soy yo.

Ya en casa me contó, con todo, y digo todo, lujo de detalles como le habían hecho la ecografía transvaginal, pero a mi sólo me importaba cómo estaba ella y cómo estaba el bebé o como quieran llamarlo en ese momento. Todo estaba bien, el útero estaba perfecto tras la operación y el embrión se había “agarrado” con fuerza. Suspiro de tranquilidad. Sólo se veía un puntito, pero era nuestro puntito. Tendríamos que volver en quince días.

Ya comenzaba a notar ciertos indicios del  embarazo en mi chica, algunos agradables, sobre todo para nosotros los chicos, como el aumento del pecho y unos acercamientos íntimos que se producían de manera continuada, y otros no tan gratos, como los cambios de humor o los lloros. Y uno muy curioso, y podéis comprobar que no me lo invento, es su reacción automática al ver a una madre con su bebé: cabeza ladeada, boca medio abierta y comentario monosilábico: “Oooooh”...

miércoles, 22 de febrero de 2012

PREMIO

...En septiembre de 2011 me escapé a visitarla y a llevarle una sorpresa. Me había demostrado con creces que siempre estaba ahi, que era la chica con la que quería estar, asi que, negando mis principios más firmes, le pedi que se casara conmigo y le puse un anillo de mi madre que mi padre le habia regalado el día que nací yo. Lógicamente no se lo creía, y más teniendo en cuenta que yo llevaba 6 años diciendo que yo no era de los que se casa. Su respuesta fue la que todo tío quiere oír después de seis mese sin ver a su chica: “vamos a la cama”; bueno realmente ella dijo: “vamos a hacer un niño". Aunque la doctora había dicho que esperasemos un poco, la madre que toda mujer debe llevar dentro se impuso.

Yo me volví una semana antes que ella, y el día que la recogí en el aeropuerto me lo soltó en el coche (volví a pensar de nuevo en que mis soldaditos son unos campeones, claro que también me asaltaron ciertas dudas sobre si el niño saldría más moreno que yo y bailando salsa o cantando "nosa nosa, asi vose me mata").

Entre risas nos fuimos a comer con sus padres e, ignorando de nuevo al sabio que dijo que antes de dar la noticia conviene dejar pasar un poco de tiempo, se lo comunicamos, amén de lo de la boda que yo creo que les impactó más...

EL PRINCIPIO

Todo comenzó hará casi un par de años cuando L me dijo que le habían detectado un mioma, no muy grande y, en principio, no muy peligroso, pero un mioma al fin y al cabo. Le pregunté que consecuencias podía tener (no se los demás pero yo en eso no estoy muy puesto) y me respondió, un poco triste obviamente, que de momento ninguna salvo que podria dar problemas a la hora de concebir.

Sin pensarlo mucho decidimos ponernos a ello (generalmente cuando diga decidimos es muy probable que quiera decir L decidió). Sobre eso no os voy a dar detalles. El caso es que L llevaba años tomando la pildora y nos dijeron que podriamos tardar algunos meses. Bueno pues la noche que España ganó el Mundial, ¡Qué gran noche!, acertamos, como supongo que muchos de mis compatriotas, y yo, como buen macho ibérico, fardaba de soldaditos (ya se que hacen falta mas elementos, pero yo pensaba que habia cumplido con mi parte).

Todo era alegría, celebraciones con unos y con otros, con la familia... y todo a pesar de que nos advirtieron de que los tres primeros meses son importantes y delicados. Pues el que lo dijo tenía toda la razón. L perdió el bebé o lo poquito que se había formado de él o ella.

No nos desanimamos y seguimos con el proyecto, a pesar de que el "bultito" seguía creciendo. Despúes de seis o siete meses de intentos fallidos, la ginecóloga nos recomendó extirpar el mioma y esperar entre nueve meses y un año. Supongo que para L, como para cualquier mujer que quiera quedarse embarazada, tuvo que ser un golpe muy duro, pero lo aguantó con tal entereza que parecía que el macho ibérico era ella, es más la trasladaron seis meses a Sao Paulo y se fue al mes de la operación...


YO TAMBIÉN ESTOY EMBARAZADO

Holaquetal.

Bienvenidos.

Soy Rober y estoy embarazado de 24 semanas (creo que es obvio que me refiero a mi chica, pero a mi también me toca algo, os lo aseguro).

Desde hoy os contaré como vive el embarazo el padre de la criatura. Sé que algunos ya sois padres, sólo pretendo aportar mi versión de los hechos, no se me pasa por la cabeza dar consejos ni hacer juicios de valor acerca de como llevar o, mejor dicho, sobrellevar un embarazo. Simplemente os contaré como he ido actuando a lo largo de estas 24 semanas y como actuaré a partir de hoy.

Creo que si os he dicho que ya estoy de 24 semanas, lo lógico sería que os hiciese un resumen de lo que ha pasado hasta ahora, que no ha sido poco. No os voy a soltar las 24 semanas de golpe, no lo aguantaría ni yo y es mi vida, asi que hoy os cuento como llegamos al momento en que mi chica (creo que a partir de este momento será "L") me dijo que estábamos embarazados y en una semana creo que me pondre al día para poder seguir el embarazo día a día.