martes, 13 de marzo de 2012

semana 25_26

Semana 25. No ha estado mal, bastante tranquilos la verdad. Ya tendremos tiempo de ponernos nerviosos, me temo.

Hay una cosita que no os he comentado, tenemos un perro, un bulldog francés que se llama "Paco". No sé si sentirá al bebé, pero algo raro nota: está muy mimoso, continuamente quiere estar cerca de alguno de los dos, y, lo más curioso, cuando acaricio o beso la barriga de L, viene corriendo y empieza a saltar, como pretendiendo que deje de hacerlo y lo acaricie a él. A ver como nos las apañamos cuando llegue Íñigo. Si alguien tiene alguna recomendación, gustosamente la aceptaremos.

Volviendo a la mami, la barriga aumenta por días (si la miro fijamente durante unos minutos, creo que noto como crece), ya no entra bien en la mesa del trabajo ni en el coche, ponerse los zapatos empieza a ser una tortura y la gente le dice que ya anda como una embarazada, es decir, a lo Clint Eastwood pero en guapa.

Hemos empezado a dar paseos para relajar los músculos. Los de los dos, ya que, debido a unas repentinas taquicardias que, por lo visto son normales, y a que ya no encuentra postura en la cama, yo me he visto obligado a trasladarme a la habitación de invitados (sí, esa que todos tenemos llena de ropa y con una cama pequeña y un colchón sospechosamente lleno de bultos), pero al menos hemos conseguido que duerma bien, muy bien, según sus propias palabras. En fin, que está algo más tranquila y relajada y, también, un poco más avispada. Al final ha terminado haciendo caso de los consejos de tías, primas y madres que le sugerían que "se aprovechase" un poco de la situación. ¿Máaaaas? Pero si no le hace falta, bastante estoy ya pendiente de todo lo que necesita para que se aproveche.
"L, ¿Mañana para comer quieres judías verdes o noodles?". - Respuesta: "Judías no, lo otro".
"Pero ¿has oído qué es lo otro?" - Respuesta: "no, pero da igual, judías no".
Para que pregunto.

Fin de semana. A comprar más ropa. La suya practicamente ya no le sirve, por lo que nos volvemos con unas cuantas blusas de esas que disipan las dudas entre si está embarazada o rellenita. Con eso y algunas camisetas que me ha cogido a mi, creo que aguantaremos hasta la semana que viene.

Y, ya para acabar, voy a exponeros un nuevo síntoma: el ansia de conquista. De repente, como si se anticipase a ese instinto de posesión y conservación que, como buena madre, tendrá sobre su hijo, todo lo que toca, se pone o mira, es suyo: "¿has visto MI camiseta del pijama?". Es mía. "Si quieres hoy puedes dormir en MI cama". Es nuestra cama de matrimonio.

Supongo que cuando nazca el enano recuperare las cosas..., de momento se las dejo, pero sólo si sigue llevando así de bien el embarazo, que te cuentan cada historia. No os perdáis la semana que viene que habrá sorpresas.

1 comentario:

  1. Primo, a nosotros cuando iba a nacer Núria nos recomendaron que antes de llevarla a casa desde el hospital le dejaramos a Tika una muda suya para que se acostumbrara al olor... no se si fue eso pero era la primera que iba a la habitación de la peque cuando le pasaba algo ;)

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